Las Revoluciones Elementales

¿Cómo hablar de la revolución después de la revolución? Hannah Arendt nos da una pista, nos habla de «las revoluciones», de una potencia de espontaneidad cuasi-organizativa disponible a visibilizarse, a reactivar sus futuros. Para ello, habrá que encontrar un objeto-fósil, un aparato ya extinto capaz de revivir al cuerpo revolucionario y dotarlo de una acción de conjunto.

¿De qué objeto-fósil hablamos? De un pulmotor, de un invento norteamericano de los años cincuenta que encapsulaba a los cuerpos asfixiados en cabinas de resucitaje, al tiempo que en América estallaban las revoluciones contra el Imperio, en Guatemala, en Cuba, en Nicaragua, en Chile. ¿Podremos, acaso, cruzar las historias y tomar el objeto-fósil médico para reanimar el discurso, contemporáneamente caduco, de las revoluciones?